jueves, 11 de febrero de 2010

Para ti amiga


Pobre Delirio no te han enseñado a ignorar a quien no merece ni 5ctvs de tu atención. Para que te sientas mejor te dedico "A lado del camino" de mi Fito y recuerda que:


"No es bueno nunca hacerse de enemigos

que no estén a la altura del conflicto

que piensan que hacen una guerra

y se hacen pis encima como chicos

que rondan por siniestros ministerios

haciendo la parodia del artista

que todo lo que brilla en este mundo

tan sólo les da caspa y les da envidia"

miércoles, 10 de febrero de 2010

¿Chica ruda o damisela en peligro?


Pintura Rococó (para ilu


Hace ya un buen tiempito que no se qué actitud es la apropiada en mi vida. Por un lado la maestra quiere que sea una "muñequita de porcelana", como ella dice, una "señorita rococó". Se me hace difícil ser una damita y mantener la postura y eso me viene costando ya más de una llamada de atención: que "parezco niño", que soy "machona" son un par de las frases con las que me he traumado y trato de obligarme a ser una señorita, una "damisela en peligro"
Mientras recuerdo a un par de amigas a las que seguramente nunca se les ha quebrado una uña, salgo de mi conser y obviamente (debido a la pobreza) voy a coger la OCP para ir a la U. El bus a esa hora suele ir repleto y si por el chofer fuera pone pasajeros hasta en el tablero. Los caballeros obviamente se extinguieron con los dinosaurios. Trato de mantener la actitud de reina pero no dura ni 5 segundos, es difícil ser una dama cuando te pisan el pie, te dan un codazo, para salir del bus te toca escurrirte hasta la puerta y encima de que cuando llegas el carro va como unas 3 cuadras más adelante, el maldito busetero no para hasta que te paras en el sensor y con cara de odio frena a raya y te toca saltar antes de que se arrepienta.
Además tengo que subirme a la metrovía y encontrarme con que va aún más llena que el bus y como no puedo esperar me toca abrirme paso y aguantar el segundo round donde además siento el olor de un poco de seres que aún sabiendo que van a invadir el metro cuadrado de los demás no se bañan o confunden el agua con el alcohol y suben con un tufo que los guardias misteriosamente no perciben.

Ayer había un estúpido mirándome como si fuera comida y, producto de mi paranoia cuando estoy en la metro y al "valor" que me da saber que los puedo acusar, le grité al tarado que qué le pasaba, que deje de verme así o hablaba con el guardia y tuve que aguantar que me diga loca, "sí, soy loca, ahora por favor deje de verme" Bajé preguntándome si de verdad me había vuelto loca y dónde había dejado a la tímida damisela en peligro y además viendo a los dos lados (podía que el papasíto que me gusta hubiera ido en la misma metro) ¡Qué horror!
Me pregunto ahora ¿Cabe en ésta época sin caballeros, con patanes por doquier y de tanto trajín comportarse como una muñequita de porcelana? Creo que terminaría rota en un segundo, en todo caso si quiero obedecer a mi maestra de canto y comportarme como una dama necesito un carro urgente... si alguien quiere hacer una donación de un New Beatle comuníquese conmigo.

martes, 9 de febrero de 2010

No me sigas


La besó en la mejilla y se alejó, no quería que lo volviera a lastimar. Hace tiempo le había provocado una mirada en la que no se reconocía y los sueños con ella eran cada vez más recurrentes, a veces la soñaba como una serpiente, a veces como una botella de vino que no podía coger. Se quedó viendo como se alejaba junto a sus amigos, se veía contenta, parecía encajar a la perfección. El muchacho sonrió y volvió a ponerse sus audífonos pero por más que quiso no pudo olvidarse de sus manos. Esa noche volvió a soñar con la botella de vino, cada vez que trataba de tomarla se resbalaba de sus manos hasta que sin darse cuenta llevó la botella al filo de la mesa, trató de evitar que se caiga y se rompa en mil pedazos pero una vez más se fue de sus manos. Se despertó justo antes de que la botella toque el suelo.
Días más tarde la vio con su obsesión, por más que había querido evitarlo desde que se enteró de su existencia lo conoció. La vio a lo lejos reír y sintió que no era feliz, sin embargo sabía que la entretenía lo suficiente como para soportar su vida. Casi podía leer en sus ojos sus pensamientos desordenados y sus ganas de estar ahí y de no estar. Se mordió los labios, cerró los ojos y se puso los audífonos de manera mecánica, quiso perderse en su propia vida.
Muchas chicas lo hacían reír y conocía unas cuantas cuyos pensamientos lo maravillaban. Había una con la que podía conversar por horas, con la que compartía gustos y se sentía bien, pero ella, la que veía de lejos tenía que seguir lejos.
Con el paso del tiempo notó en ella una palidez que avanzaba, su rostro se veía cansado y su cabello y uñas habían perdido brillo. Se enteró más tarde que una enfermedad se la llevaría y sintió los vidrios de la botella de vino bajo sus pies.
Antes de no poder verla más decidió seguirla, caminó detrás de ella a la salida del instituto, la veía con determinación sin sacarse los audífonos, el bajo en sus canciones marcaba su paso constante. Cuando ella se percató de su presencia se volteó, su mirada poderosa y más segura que de costumbre lo derrumbó, se detuvo pero no dejó de verla. Ante sus ojos la mujer se convirtió en serpiente y se alejó. Él olvidó su rostro pero no pudo olvidar sus manos.

lunes, 8 de febrero de 2010

Cosas que vienen al caso




¿Estás consciente mariposa de que puedes hacerme más daño que aquel león?


Si el león ataca puedo deleitarme en tus colores pero, si tu me fatas ¿Qué me queda?


Nada vale tanto como tu amistad pero esa conversación no podrá borrar al igual que esta publicación